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Chief Editor

ID: 137404
Added: 2009-03-14 7:12
Modified: 2009-03-14 7:22
Refreshed: 2012-02-08 14:44

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Parte 3. Centros de investigación: sectores económicos, comunidades costeras y transversalidad

La actividad petrolera en Campeche: situación, retos y oportunidades
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Guillermo J. Villalobos y Evelia Rivera Arriaga

Introducción

En el periodo de 1945 a 1975, la actividad económica principal del Municipio del Carmen en el suroeste del Estado de Campeche fue la pesca artesanal y de altura, particularmente la dedicada a la extracción de camarón; por su parte, la actividad agrícola se centraba en la copra, maíz y arroz. El descubrimiento del petróleo en gran escala en el sur del Golfo de México a mediados de la década de los setenta, en lo que se denomina “el auge petrolero del sureste”, genera un rápido establecimiento y crecimiento de la industria petrolera que determinó cambios sustantivos en el modelo productivo, demográfico y de desarrollo de la región costera del estado de Campeche y que persisten hasta el día de hoy1. El modelo desarrollista subordinó el sector rural al urbano, imponiendo las necesidades industriales, en específico los servicios vinculados directa e indirectamente con las actividades y necesidades de la exploración y explotación petrolera, alterando y reorientando el modelo de desarrollo local y regional con graves costos ambientales y sociales (crecimiento demográfico acelerado, rápida urbanización anárquica, insuficiente dotación de servicios públicos, incremento en los niveles de subempleo-desempleo, aumento significativo de las desigualdades en la distribución del ingreso, alza permanente en el costo de la vida, aumento de la inseguridad)2.

1Tudela F. (Coodinador), 1992. La Modernización Forzada del Trópico: El Caso de Tabasco. Proyecto Integrado del Golfo. 1a Reimpresión. El Colegio de México/CINVETAV/IFIAS/UNRISD/ México. 472 p.

El modelo keynesiano tomaba como guía la teoría económica de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Esta teoría articuló el modelo en torno a una concepción que atribuía a los estados la capacidad de producir un desarrollo económico y social prometedor a través de una modernización industrial acelerada. Esto es, el objetivo para México era lograr una industrialización que condujera a la auto-sustentación económica basada en el petróleo. Sin embargo, para el funcionamiento de este modelo fue necesaria la adquisición de capitales provenientes de fuentes internas (como el petróleo) y externas (como préstamos) que a corto plazo resultaron en la dependencia económica del país. La economía proteccionista orientada hacia las exportaciones buscaba generar divisas extras, pero pronto se hicieron evidentes las debilidades de este modelo: de alto costo e ineficiente en todos sentidos. El sector agrícola con producción pobre no pudo cubrir los costos de la industrialización y resultó en el desequilibrio de la balanza de pagos, magnificada por una recesión internacional y la crisis de la deuda en la década de los ochenta.

Debido al descubrimiento del yacimiento del Pozo Cantarell en 1976 en la plataforma continental interna de Campeche a unos 100 km de la costa de la Isla del Carmen (Tabla 1), el auge petrolero hizo que el proceso de industrialización del país de la región sureste y de Campeche recibiera un poderoso estímulo (Tudela, 1992). Cantarell se localiza a 90 km al norte de Ciudad del Carmen y se extiende en un área de 134 km2. Desde 1979 hasta la fecha ha producido cerca de 12 mil millones de barriles de petróleo y 5 mil millones de millones de pies cúbicos de gas natural; tan sólo en 2005 aportó un millón 788 mil barriles al día de petróleo, es decir, el 55% del total nacional, con lo que Cantarell llegó a ser el segundo campo petrolero en importancia en todo el mundo3.

El descubrimiento de los yacimientos hizo que el volumen de reservas probadas de hidrocarburos del país pasara de poco más de 6,000 millones de barriles en 1975 a casi 60,000 millones en 19804. Las reservas probadas al primero de enero de 2007 sumaron 15,514.2 millones de barriles de petróleo crudo, inferiores en 955 millones a las reportadas en el año previo. Las reservas probadas y probables ascienden a 30,771.6 millones de barriles, mientras que las reservas totales llegaron a 45,376.3 millones de barriles de petróleo crudo. En 2007, México ocupa el décimo quinto lugar de producción a nivel mundial5.

2 Allub. L. y M. A. Michel, 1980. Industria petrolera y cambio regional, el caso de Tabasco. Ed. Centro de Investigación para la Integración Regional (Ed.). México, D.F., 65 p.

3 PEMEX, 1985. Memoria de Labores 1979 a 1984.

4 DETENAL, 1981. Informe Anual.

Tabla 1. Primeros campos petroleros en Campeche.

 

Año

Campo

1950

Xicalango

1976

Chac

1977

Akal

1977

Bacab

1978

Nohoch

1978

Ixtoc

1978

Kanaab

1978

Pol

1978

Ek

1978

Ha

1979

Abkatun

1979

Ku

1979

Maloob

1979

Kutz

1981

Chuc

1981

Zazil

En la década de los setenta y principios de los ochenta, la región sureste sólo proveía poco más del 30% de la producción nacional de petróleo y gas natural. La producción del sureste (Tabasco y Campeche) representó el 90% en materia de petróleo, el 80% en gas natural y poco más del 70% de la producción de petroquímica básica.

El impacto ambiental, social y económico (tanto positivo como negativo) se manifestó en Campeche y Tabasco con una intensidad sin precedente, ya que es hasta 1988 cuando se dispone de una Ley Federal del Equilibrio Ecológico y de Protección al Ambiente. Más aún en el caso de Campeche, ya que es hasta 1993 cuando se dispone de una ley equivalente que permita incluir el ambiente dentro de procesos productivos. Por otra parte, no existían en el ámbito académico los cuadros locales especializados, por lo que de forma intermitente son los cuadros de las grandes universidades e institutos del país quienes atienden la problemática (UNAM, IPN, UAM, COLMEX).

5 PEMEX, 2007. Informe Anual de Actividades.

Cambio en la orientación del desarrollo regional

Hacer disponible este recurso para el consumo interno o para la exportación requiere que en el país funcione toda una industria de exploración, explotación, transformación, distribución y comercialización. Esta industria, por su magnitud, complejidad, dinamismo y encadenamiento con el resto de la economía, es capaz de generar, por un lado, efectos multiplicadores muy significativos tanto a escala regional como nacional en el empleo, el avance tecnológico, la formación de capital humano y el desarrollo de otras actividades productivas y, por otro lado, acciones de tal dimensión e intensidad que afectan drásticamente el ambiente de zonas que, como las tropicales, son sistemas naturales sumamente frágiles. Dado el auge de la actividad petrolera, las inversiones públicas no petroleras aumentan de manera significativa desde 1978, sobresaliendo los rubros de “asentamientos humanos y comunicaciones y transportes”, mostrando un cambio tanto federal como estatal en la orientación del desarrollo regional. Al menos en el municipio del Carmen el campo y la pesca disminuyen su importancia relativa, mientras que el sector urbano industrial crece con base en un nuevo circuito socioeconómico.

Políticas fiscales administrativas

A diferencia de Tabasco, el gobierno de Campeche no negoció debidamente con el gobierno federal el incremento en el porcentaje de los recursos financieros a recibir, teniendo siempre en contra el argumento federal de que los campos petroleros se encuentran en zona federal (fondos del Golfo de México). De esta forma, mientras el gobierno de Tabasco registró un extraordinario incremento de los recursos percibidos vía las participaciones federales (Tudela, 1992), Campeche no lo ha logrado tan significativamente.

En 1979, la Ley del Petróleo estipulaba que el 9% de los impuestos a la explotación de crudo debía regresar a los estados “productores” por vía de participaciones y el 1% adicional debía canalizarse a los municipios “afectados”. En ese mismo año, de acuerdo con la Ley de Coordinación Fiscal, las participaciones a los estados y municipios se asignaron en forma proporcional a la recaudación federal total; y en 1980 se creó el Fondo Federal de Participaciones. No obstante, al no existir un mecanismo rígido para fijar la cuota correspondiente a cada estado, la fijación de ésta dependía de la habilidad y nivel de influencia de los gobernadores, entre los cuales, el que sacó mayores beneficios en ese entonces fue el de Tabasco. A los municipios, la citada Ley les permitió recibir el 20% de las participaciones federales de los estados (Tudela, 1992). Al día de hoy, 40% del total nacional de los ingresos fiscales proviene del petróleo6.

Cambios en los procesos sociales y demográficos

Población

Con baja población, la isla del Carmen era una localidad de pescadores que mantenían un nivel de vida medio pero equitativo, merced a la actividad maderera para la construcción de barcos, la explotación de tres especies de camarón (camarón café, camarón rosado y camarón blanco) -cuya importancia comercial se acentuaba por ser un producto de exportación- y el cultivo del coco y sus subproductos. Posteriormente, con el arribo de PEMEX, se genera un proceso anárquico de urbanización que prevalece hasta el día de hoy y cuyas demandas de vivienda, salud, educación, servicios públicos, seguridad y empleo no se satisfacen. La pujante actividad petrolera y sus servicios asociados atrae inversiones dirigidas y genera un grupo social con altos ingresos y poca integración de valores culturales locales y, por otro lado, genera otro grupo de bajos ingresos conformado por los migrantes de zonas rurales y de otras áreas urbanas principalmente de los estados vecinos (Tabasco, Chiapas, Veracruz, Puebla, Distrito Federal y Tamaulipas), quienes al quedar desempleados o tener empleos intermitentes forman un sector significativo de población marginada7. El proceso de industrialización-urbanización-marginación se muestra claramente en Ciudad del Carmen, donde los marginados, al carecer de educación y capacitación, no se integran al sector productivo moderno y tienen que ocuparse en los empleos no calificados. No obstante, esta situación registra algunos cambios en la actualidad (Tablas 2, 3 y 4).

6 Jiménez, G., 2005. ¿Coatza? Evoca tragedia del Ixtoc, 4 p.

7 Frutos Cortés, M., E. Solano Palacios, G. Calderón Gómez, R. Martínez Berberaje, 2006. La Participación social como mecanismo para el desarrollo regional. El caso de Ciudad del Carmen en la región de Laguna de Términos. UNACAR, 21 p.

La tasa media de crecimiento anual, en el quinquenio 2000-2005, de la población del Municipio del Carmen es de 2.7%; la más alta del estado y 1.1% por arriba de la media nacional8.

En 1980, la PEA migrante con diez años o más de residencia en Carmen se ocupaba particularmente en el sector primario (actividades agropecuarias y pesqueras), mientras que el 50% de los migrantes con menos de 5 años de residencia se ocupaba en el sector servicios (Detenal, 1981).

La expansión de la actividad petrolera en la Sonda de Campeche se convirtió en el principal motor de los cambios, aunque de forma indirecta, pues, por su forma de operar, no requiere mano de obra intensiva, pero sí de sus prestadores de servicios y de los servicios asociados a la industria. La expansión de la industria petrolera incide de forma indirecta en la demanda de empleo, a través del estímulo a las inversiones en otros sectores de la economía, tales como la construcción y los servicios9.

Tabla 2. Registro de la población total en el municipio del Carmen
y en el Estado de Campeche en el ciclo 1950-2005.8

 

Año

Población Municipio del Carmen
Habitantes y porcentaje
con respecto al total estatal

Población estatal total
de Campeche
(habitantes)

1950

23,999 (19.66 %)

122,098

1960

40,855 (24.29 %)

168,219

1970

76,747 (30.51 %)

251,556

1980

144,684 (34.40%)

420,553

1990

136,034 (25.42 %)

535,185

2000

172,076 (24.91 %)

690,689

2005

199,988 (26.50 %)

754,730

8 INEGI, 2006. Segundo Conteo de Población y Vivienda 2005 (http://www.inegi.gob.mx).

Tabla 3. Población ocupada por sector de actividad económica
en el Estado de Campeche.8

 

Sector

Promedio anual
(No. de personas)

Población ocupada por sector de unidad económica

324,278

PRIMARIO

68,307

Agricultura, ganadería, silvicultura, caza, pesca y acuacultura

68,307

SECUNDARIO

71,550

Industria extractiva y de la electricidad

8,318

Industria manufacturera

35,630

Construcción

27,602

TERCIARIO

183,195

Comercio

54,372

Restaurantes y alojamiento

19,126

Transportes, comunicaciones, correo

11,693

Servicios finanancieros y corporativos

11,072

Servicios sociales

28,331

Servicios diversos

34,504

Gobierno y org. internacionales

24,097

No especificado

1,227

Desde finales de la década de los setenta y hasta la fecha en 2007 persiste un desplazamiento de campesinos hacia la construcción vinculada a la industria petrolera, ya que, a pesar de ser una actividad incierta y temporal, proporcionó mayores ingresos que cualquier actividad agrícola. En la década de los ochenta cerca del 75% del total de la PEA estatal dedicada al sector de la construcción trabajó en obras y servicios vinculados a la industria petrolera. Los sectores secundario y terciario se orientaron al dominio petrolero. También se generó una migración de las empresas de servicios y de consultoría de la Ciudad de México, Tamaulipas y Veracruz hacia Ciudad del Carmen, Campeche.

9 Boisier, S., 1986. La articulación Estado-Región: Clave del desarrollo regional: 309-335. In: Ávila Sánchez H. (comp.), 1986. Lecturas de Análisis Regional en América Latina y el Caribe. Universidad Autónoma Chapingo (Ed.). México, D.F.

Tabla 4. Población económicamente activa en Carmen,
Campeche de 1970 a 2000.

 

Año

PT

POA

PEI

POSP

POSS

POST

1970

76,747

21,028

---

37,222

11,665

22,103

1980

144,684

44,944

44,320

16,855

5,4787

10,381

1990

179,795

50,168

62,859

18,220

9,621

19,373

2000

172,076

60,935

10,184

17,188

9,486

29,988

PT= POblación total, PEA= Población economicamente activa; PEI= Población economicamente inactiva; POSP= Población ocupada sector primario; POSS= Población ocupada sector secundario; POST= Población ocupada sector terciario

Inflación

Independientemente del proceso inflacionario que operó a finales de la década de los setenta y principios de los ochenta en el país, el desbordante crecimiento de la actividad petrolera en el Municipio del Carmen provocó presiones inflacionarias adicionales que hasta la fecha sitúan a Ciudad del Carmen como una de las ciudades más caras del país y cuyos costos no corresponden a la calidad de los servicios. La combinación de la gran derrama de dinero (para los estándares del estado de Campeche) con el incremento repentino de la demanda a raíz de las inversiones petroleras y la condición de isla, fueron los factores principales para que la fuerte dependencia respecto a los bienes y servicios importados, a la que se sumó la insuficiencia de los sistemas de transporte y almacenamiento y la escasez de mano de obra calificada, se convirtieran en los grandes cuellos de botella estructurales que inevitablemente generan el alza irreal y anárquica de precios y salarios en el Municipio del Carmen, por encima del resto del estado y de la Península de Yucatán: Carmen es la ciudad más cara, sin considerar el fenómeno del turismo de playa del Caribe mexicano, con sus casos espectaculares de Cancún y Playa del Carmen. La especulación con el suelo “urbano” de isla del Carmen torna prohibitiva la instalación permanente de los grupos de bajos recursos y de contratación temporal.

A principios de la administración del Presidente Echeverría Álvarez (1970-1976), la infraestructura carretera regional del sureste (Veracruz y Tabasco) se amplió significativamente, casi al doble en el caso de Tabasco, lo que no ocurrió en el caso de Campeche: aquí una situación clave fue la comunicación a la isla del Carmen que se mantuvo a través de pangas (embarcaciones) hasta finales de los años noventa cuando se concluye el puente que comunica la isla con el macizo continental en su porción suroeste hacia la frontera con Tabasco. Las inversiones públicas en el rubro de comunicaciones y transportes se incrementó entonces casi hasta en un 200%10,11,12, centrándose el trazado de las vías de comunicación en función de los intereses petroleros, y en el menor de los casos conciliando los intereses locales y estatales. Situación tal que en el largo plazo ha motivado que al día de hoy se esté invirtiendo nuevamente para generar vías de comunicación más funcionales, ejecutadas con visión de crecimiento y mayores medidas de cuidado con relación al entorno físico y los eventos meteorológicos a los que es vulnerable Campeche y particularmente el Municipio del Carmen.

Desde el inicio de la actividad petrolera en Campeche y hasta la actualidad, los patrones de asentamiento de la población se han modificado debido principalmente a tres factores: 1) La reorganización espacial de la oferta de empleo, de la demanda de bienes y servicios y de la inversión; 2) El decaimiento de la rentabilidad de las actividades de pesca artesanal, la agricultura y la ganadería; y 3) La reestructuración del espacio en función de la nueva red de carreteras (federales, estatal y de terracerías).

La dinámica de la población con influencia de las actividades petroleras se aceleró (Cd. del Carmen, Atasta, Puerto Rico, San Antonio Cárdenas, Emiliano Zapata y Nuevo Campechito). Antes del auge petrolero (1970), Cd. del Carmen tenía una población de 76,747 habitantes; y ya en 2005 registró 199,988 (INEGI, 2006); Ciudad del Carmen rebasa en forma desproporcionada al resto de las localidades del Municipio del Carmen. Por otro lado, al iniciarse la comunicación permanente de la isla con el continente (primero con el Puente de la Unidad que comunica la isla en su porción este desde 1983 y luego con el Puente de Zacatal que la comunica en su porción suroeste), se genera la extensión del ámbito económico urbano hacia el espacio rural y sobreviene la migración cotidiana (Cd. del Carmen, Atasta, Puerto Rico, San Antonio Cárdenas, Emiliano Zapata, Nuevo Campechito, Isla Aguada, Sabancuy). Esto hace que sea hasta finales de los años noventa e inicios de la primera década del siglo XXI -cuando la expansión del mayor núcleo urbano, Cd. del Carmen, alcanza proporciones de descontrol y anarquía- que comienzan los asentamientos con servicios precarios y se acentúen las carencias de infraestructura urbana.

10 SIC, 1973 a 1976, Informe Anual 1977.

11 SPP, 1981 a 1982. Informe Anual 1983.

12 SPP, 1984. Informe Anual 1985.

Actividades productivas del Municipio del Carmen

La inserción de la actividad petrolera en las actividades productivas existentes en el estado de Campeche al momento del descubrimiento del yacimiento Cantarell, acentuó el efecto de la crisis de la actividad pesquera artesanal y de altura, así como la pérdida de la mano de obra agropecuaria.

El Municipio del Carmen, y en particular su cabecera municipal (Cd. del Carmen), hasta antes de la exploración y explotación petrolera en la Sonda de Campeche, sustentaba su actividad económica en la actividad pesquera y agrícola, principalmente el cultivo de coco, mientras que en el resto del municipio localizado en el continente se practicaba la agricultura y la ganadería extensiva e ineficiente dadas las condiciones de calidad y vocación natural de los suelos (principalmente de selva inundable). Ante este panorama, la emergencia de la actividad petrolera a mediados de la década de los setenta acelera la contracción relativa de las actividades vinculadas al agro y la pesca. Situación que se agrava o es el corolario de la crisis a principios de la década de los noventa, cuando el problema viral del amarillamiento elimina la actividad del coco; y en la actividad pesquera coincide el decaimiento de la pesquería principal (camarón) con la situación de sobreexplotación del recurso (intensa pesca a nivel de juveniles dentro de la Laguna de Términos) y la exclusión de una zona de pesca por parte de la actividad petrolera al descubrirse el yacimiento Cantarell.

Comienza a sobrevenir un subempleo y desempleo en el sector rural (agrícola y pesquero) y se inicia un proceso de proletarización en tareas asociadas a servicios y a la construcción. El abandono de las parcelas campesinas contribuye al descenso de la producción agrícola del municipio del Carmen (INEGI, 1981). Otro proceso que acentuó la crisis agropecuaria y pesquera fue el proceso inflacionario y las crisis de 1976, 1982 y 1994. Asimismo, las inversiones públicas orientadas a este sector toman otro sentido y se les da la forma de subsidios disfrazados, con un criterio más político de estabilidad social que productivo de impacto económico.

Después de la primera mitad de los años setenta, las superficies dedicadas a los cultivos de maíz, arroz y frijol caen significativamente (CONAPO, 1982), y por otro lado los créditos a esta actividad se fueron reduciendo a la par que aumentaban los créditos a la ganadería.

El Petróleo

El descubrimiento del yacimiento Cantarell determina que por razones de logística PEMEX ubique a la Isla del Carmen como su nodo principal para asentar sus actividades en tierra y rodearse de sus prestadores de servicios. La irrupción repentina y de magnitud significativa promovió en la Isla del Carmen y, en menor grado pero de igual significación, en el resto del estado una alteración económica, cultural (al día de hoy hay más personas foráneas que nacidas en Cd. del Carmen, INEGI) y de geopolítica estatal, ya que el principal aporte económico directo e indirecto de PEMEX a Campeche se centra en el Municipio del Carmen, en particular en la cabecera municipal, lo que va creando un desequilibrio en el empleo y los servicios respecto al resto del municipio y los otros municipios de Campeche. Dado el momento y las condiciones de desarrollo local, las primeras “arribazones” de personal para PEMEX fueron foráneas en casi todos sus niveles, trayendo consigo a consumidores de alto poder adquisitivo que demandaban servicios urbanos que la isla del Carmen no tenía (infraestructura de comercio, hospedaje, equipamiento, recursos humanos a nivel de profesionales, técnicos y obreros especializados, alimentos y salud, entre otros), y prestadores de servicios indirectos que trae consigo la actividad petrolera.

El establecimiento y avance de la actividad petrolera en Campeche se mantuvieron ajenos a las necesidades del desarrollo local. Los petroleros en todos sus niveles se sentían como entidades de paso, con compromiso nacional pero sin un compromiso con la realidad campechana y en particular con la del Municipio del Carmen. La inserción de la actividad no contempló a cabalidad a las otras actividades productivas de la localidad, y la política ambiental todavía no llegaba a tener el nivel de importancia y capacidad de contención y negociación como la tiene al día de hoy. De esta forma, eventos tales como la adquisición de terrenos, las condiciones de construcción tanto para PEMEX como para las empresas foráneas que le proporcionaban los servicios de exploración y otros, y las indemnizaciones por los primeros daños (Tabla 5) no tenían condicionantes más allá de las económicas.

La actividad petrolera y sus efectos asociados, amparados por el gobierno federal, impiden que el desarrollo regional de esos subespacios integre a la población y a los actores sociales locales y regionales de forma armónica y funcional con el fomento de las otras actividades históricas y potenciales acordes a la aptitud y vocación de los suelos y los recursos naturales de la región, de manera que los induzcan a ser promotores y autogestores de sus propias dinámicas productivas, tecnológicas y territoriales (DETENAL, 1981) para el logro de lo que Boisier denomina “conciencia regional o regionalismo” (Jimenez, 2005).

A finales de la década de los noventa nuevamente se generan los grandes proyectos: a) la Planta de Producción de Nitrógeno; b) la construcción de los 13 pozos terrestres en la frontera con Tabasco; c) la construcción de las plataformas Ku-Maloob-Zaap, Crudo Ligero Marino y Antonio J. Bermúdez, con las cuales Pemex Exploración y Producción (PEP) fija un volumen de producción de 3 millones 400 mil barriles diarios de petróleo crudo del ciclo 2006-2009. Mediante estos grandes proyectos se estima alcanzar para 2010 el 100% en la tasa de restitución de reservas totales (que en 2005 era del 59%) y el 70% en el caso de reservas probadas (PEMEX- Reporte Anual, 2005).

Asimismo, PEMEX trabaja en actividades para iniciar a futuro la explotación en aguas profundas del Golfo de México que albergan más del 50% de los recursos prospectivos de México. Un ejemplo es el Pozo Noxal-1, a una profundidad de 935 metros, donde se explora una nueva provincia productora con un potencial aproximado de 10 mil millones de petróleo crudo equivalente (Jimenez, 2005).

A nivel de los gobiernos estatal y municipal de Campeche y Carmen, los apoyos que se reciben de PEMEX -sin ser equivalentes a los que recibe Tabasco- para obras (vías de comunicación, servicios, educación), financiamiento a proyectos productivos y pago de estudios ambientales han ido creciendo anualmente.

Participación del sector académico

La investigación alrededor de la actividad petrolera, desde la perspectiva de los autores, se ha desarrollado en tres grandes etapas. La primera se relaciona con los primeros trabajos exploratorios que se inician a finales de los años cincuenta y en la década de los sesenta, con la participación de algunos grupos principalmente de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), quienes se centraron en necesidades específicas de PEMEX y en la generación del conocimiento ambiental primario de la región tanto terrestre como lagunar y marina: elaboración de inventarios e información básica de la biota y el ambiente geográfico y físico. Las instituciones locales no participaron significativamente por carecer de los cuadros humanos con el nivel requerido.

La segunda etapa se desarrolla una vez establecido el auge petrolero marino con el yacimiento Cantarell, particularmente cuando sobreviene el descontrol del Pozo Ixtoc-1 (que duró nueve meses: del 3 de junio de 1979 hasta el 24 de marzo de 1980) a causa del derrame de un volumen aproximado de 3.3 millones de barriles de crudo (530,300 toneladas), y cuyo costo por control y reparación fue de 840 millones de pesos, de 148 millones por operaciones y pago de estudios, además de 2,000 millones del volumen de petróleo vertido (Frutos et al., 2006), lo que hace un total de 2,988 millones de pesos mexicanos.

Tabla 5. Ejemplos de daños causados por la actividad petrolera al inicio
de su inserción a mediados de la década de los setenta (Tudela, 1992).

 

Origen

Causa

Daño

Exploración

Construcción de caminos

Alteración de la dirección del flujo hídrico en una planicie de inundación.

 

Instalaciones de perforación

Afectación de tierras cultivables o de pastoreo.

Explotación

Descontrol de pozos

Derrame de petróleo crudo, quema excesiva de gas.

 

Fugas

Derrame de petróleo crudo, gas.

 

Desechos atmosféricos de la planta de recompresión de Atasta.
Desechos sólidos

Alteración a sedimentos y a las masas de agua costera-marina y lagunar-estuarinas
Lluvia ácida-contaminación atmosférica, daños a cultivos y oxidación de cercas de alambre y a techos de lámina.
Envenenamiento de animales (tanto acuáticos como terrestres), afectación a asentamientos humanos

Infraestructura

Construcción deficiente de caminos con insuficientes o nulos pasos de agua
Construcción de drenes, ductos con deficiente mantenimiento, dragados mal efectuados

Inundación de tierras agrícolas o ganaderas o de asentamientos humanos.
Destrucción de bancos de ostión

Este evento y sus repercusiones motivó a PEMEX y al CONACYT a financiar al sector académico para realizar investigación multidisciplinaria y multiinstitucional, en la que participaron prácticamente todos los laboratorios del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, el Instituto de Química de la UNAM, el Instituto Mexicano del Petróleo y el IPN, entre otros, los cuales procuraron cruzar los resultados de sus investigaciones para poder evaluar el daño a los ecosistemas marinos y costeros. Por otra parte, se inicia también la interacción con la sociedad civil tanto a través de los sectores productivos como a través de las organizaciones no gubernamentales que, en un principio y particularmente en el Municipio del Carmen, eran ambientalistas. Es al final de esta etapa (1990-1995) cuando ya se cuenta con grupos locales y regionales de investigación con capacidad de atención de la problemática petrolera, los cuales se suman a las grandes instituciones académicas ya señaladas. Es así como la Universidad Autónoma de Campeche -a través del Centro de Ecología, Pesquerías y Oceanografía del Golfo de México (EPOMEX) (1990 a la fecha)-, el Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados-Unidad Mérida (CINVESTAV-Mérida) (1980 a la fecha), la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT) y la Universidad Autónoma del Carmen (UNACAR) se incorporan tanto con investigación básica como con investigación aplicada, sumando su participación a la de las grandes instituciones académicas que siguen trabajando en la región. Dicha investigación se ve reforzada con el fortalecimiento y actualización de la política ambiental federal y de la normatividad asociada a ella (INE, PROFEPA, CONANP, SEMARNAT, entre otros).

La tercera y última etapa de investigación se inicia a finales del siglo pasado (1999), cuando PEMEX inicia una nueva relación con el sector académico y social sustentada en una mayor corresponsabilidad en el desarrollo sostenible de la región.

La investigación actual se orienta a tener un carácter multidisciplinario con una visión de cobertura ecosistémica y social, tomando en cuenta la participación social como un elemento sustantivo de validez e incluso de viabilidad de las propias investigaciones, incluyendo su seguimiento, instrumentación o implementación y evaluación.

Participación Social

La otra vertiente de participación, la social, ha transitado lenta e intermitentemente, primero a través de las sociedades cooperativas pesqueras (cooperativas y sociedades de solidaridad social) y posteriormente vía la generación de organizaciones no gubernamentales (ONGS) ambientalistas, de las cuales, en el Municipio del Carmen se crearon varias: Marea Azul, A.C., Profauna y Flora, A.C, Ariete Ecológico, A.C, Tierra, A.c No obstante, de éstas, sólo Marea Azul, A.C. (Movimiento Alterno para Recuperar Ecosistemas Alterados, A.C) ha tenido éxito, crecimiento y permanencia: ha logrado mantener una participación en diferentes escenarios de incidencia como el Consejo Consultivo del Área de Protección de Flora y Fauna “Laguna de Términos” y tener representación en el Núcleo Estatal del Consejo Consultivo de Desarrollo Sustentable, además de haber logrado una interlocución directa con PEMEX.

Un evento (y proceso) que activó significativamente la participación social fueron los trabajos de talleres participativos (cerca de 100), los cuales ayudaron a la construcción del Programa de Manejo del Área de Protección de Flora y Fauna de Laguna de Términos (1994-1995). Este proceso que inició con una participación social tibia y apática, fue cambiando gradualmente y al final contó con una amplia y propositiva participación social de todos los sectores, a excepción del sector ganadero.

Otro evento ocurrido a principios de los años noventa en la parte continental occidental del Municipio del Carmen, en la península de Atasta, fue la emergencia de un movimiento social de protesta por el impacto de la lluvia ácida, provocada por PEMEX, sobre los techos de las casas, las cercas y otros tipos de infraestructura de las poblaciones cercanas a la planta de recompresión de Atasta. Este movimiento, que empieza con una serie de acciones anárquicas de cierre de carreteras y plantones frente al Palacio Municipal de Carmen e instalaciones de PEMEX, va evolucionando hasta conformar un grupo autodenominado Movimiento de Campesinos y Pescadores de la Península de Atasta (seis localidades y cerca de 4,000 personas) que le demanda a PEMEX una indemnización por daños ambientales, hasta lograr finalmente que se creara un Fondo para el Desarrollo Sustentable de la Península de Atasta, financiado por PEMEX y SEDESOL. Este Fondo se conformó con un Consejo Consultivo y un Comité Técnico que evalúa la viabilidad de los proyectos, y con el objetivo inicial de apoyar proyectos productivos alternativos y de rehabilitación o restauración (cerca de 250) para mejorar la calidad de vida de los habitantes de la Península de Atasta. Recibió cantidades importantes de recursos, pero al carecer de esquemas e indicadores precisos de equidad, transparencia y seguimiento de éxito de los proyectos, se convirtió en un ejercicio politizado más enfocado a otorgar subsidios a fondo perdido y, por lo tanto, no ha repercutido en un verdadero mejoramiento sostenido de la calidad de vida de los habitantes de Atasta13,.

Por otro lado, la participación social en el Municipio del Carmen es de dos tipos dependiendo de su origen. La primera es la participación social regulada, que se genera e induce desde las estructuras legales de la autoridad local y en la que intervienen las autoridades municipales; busca interesar y comprometer a la ciudadanía en la supervisión, seguimiento y autogestión de las entidades públicas municipales, tales como los Comités de Desarrollo Comunitario, los Comités Vecinales que inciden en Seguridad Pública, Protección Civil, Protección al Ambiente, Desarrollo Social, Servicios Públicos, Obras Públicas y Desarrollo Urbano. La segunda es la participación social no regulada de tipo marginal, que se origina en los espacios urbanos y rurales irregulares y se caracteriza por depender de la gestión de algún grupo o de personas locales, aunque la mayoría de las veces los habitantes no reciben una respuesta satisfactoria a sus necesidades (Frutos et al., 2006).

La participación social con respecto a la actividad petrolera ha crecido, aunque no de una manera homogénea. Algunos ejemplos son los Núcleos Estatales de Consejos Consultivos de Desarrollo Sustentable (CCDS), Consejos Municipales de Desarrollo Forestal Sustentable, Consejos Municipales de Planeación y Desarrollo (COPLADEMUN), Consejo de Planeación y Desarrollo de Campeche (COPLADECAM), Consejo Consultivo del Área de Protección de Flora y Fauna “Laguna de Términos”, y la nueva conformación de éste último en Consejos Microrregionales (Atasta, Isla Aguada, Sabancuy, Aguacatal y Carmen). Estos ejercicios muestran que la participación social ha respondido a determinadas condiciones que han sido sus detonantes, entre los que se pueden señalar tres: a) los compromisos comunes entre los diferentes niveles de gobierno o fuerzas políticas; b) la percepción propia de los diferentes grupos de interés; c) la promoción de debates sobre el o los propósitos del proceso de participación y la propia participación de los actores; y d) la creación de estructuras horizontales y el establecimiento de mecanismos de transparencia y representatividad14.

13 Oilwatch México, 2004. Análisis para la integración de una Agenda Social y Ambiental frente a la Industria Petrolera. Relatoría y Conclusiones de Taller. (http://www.laneta.apc.org/oilwatch/conclus.html).

14 Currie-Alder, B., 2004. La Corresponsabilidad Ambiental en el Sureste Mexicano: Procesos de Participación Social en la Gestión de los Recursos Naturales. Estudio preparado para la Iniciativa del Programa Minga. Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC/CRDI), Ottawa, Ontario, Canadá, 33 p.

Conclusiones

Si bien la operación la política federal ya no es tan centralista ni vertical como en los años ochenta cuando la actividad petrolera funcionó como eje del desarrollo regional, es importante para el presente y el futuro del Municipio del Carmen que la interacción PEMEX -sociedad sea estimulada con esquemas más transparentes, no coercitivos ni paternalistas, que propicien la participación social en todos los niveles para garantizar la organización libre y sólo sustentada en intereses comunes, no condicionados ni manipulados. Procesos de participación que al ser inducidos por la percepción y necesidades genuinas de la sociedad civil puedan ser duraderos, a diferencia de los organizados por los gobiernos que son efímeros y de mayor costo. Bajo estas premisas se considera, entonces, que la participación social, en particular la que tiene que ver con la actividad petrolera en la región, pueda desarrollarse con un mayor compromiso participativo, propuestas sustentadas en el conocimiento técnico-científico, y mayor firmeza en sus acuerdos y decisiones para lograr incorporar las demandas sociales en las agendas de PEMEX y los tres niveles de gobierno involucrados en la gestión y aplicación de las políticas públicas.







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